MIERCOLES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

MIERCOLES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 40, 35-31; Mateo 11, 28-30

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“Toma mi yugo”

28 Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. 29 Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga liviana.

(Mateo 11, 28-30)

Reflexión

La filosofía de Cristo se basa en la disciplina, pero nuestra cultura moderna aborrece y ha rechazado la disciplina con toda su fuerza. Es cierto que Jesús vino a consolar a los afligidos, pero como Dorothy Day (periodista, activista social y conversa católica) hace notar, también vino a afligir a los acomodados. Los santos ponen incómodos a muchos católicos modernos porque nos retan a tirar el espíritu del mundo y abrazar al Espíritu de Dios. Como Jesús, por su ejemplo los santos nos invitan a una vida de disciplina.

Al contrario de la opinión popular, la disciplina no reprimen o restringen a la persona humana. La disciplina no es algo inventado por la Iglesia para controlar o manipular las masas, ni es la herramienta que tiranos y dictadores injustos usan para hacer que la gente haga cosas que no quieren. Todas estas son mentiras de una cultura completamente inmersa en una filosofía de gratificación instantánea.

La disciplina es el amigo fiel que te hará conocer tu verdadero ser. La disciplina es el valioso protector que te defenderá de tu ser inferior. Y la disciplina es el mentor extraordinario que te retará a convertirte en la mejor versión de ti mismo y todo para lo que Dios te ha creado.

A pesar de ser tan leal y dadora de vida como lo es, la presencia de la disciplina en nuestras vidas esta mermando. Ya sea que estemos conscientes de ello o no, nos estamos enfermando espiritualmente sin ella. Dios te ha puesto aquí por un propósito, pero sin disciplina, nunca podrás descubrir ese propósito. Sin disciplina marcharas lenta y seguramente a unirte a las masas que, como dice Henry David Thoreau, viven vidas de callada desesperación.

Meditación

¿Que carga debo entregar a Jesús? ¿Estoy dispuesto a abrazar su yugo a través de una vida de disciplina y práctica fiel?

Oración

Dios de la paz, tu me cuidas con un amor tierno que es profundo y verdadero. Este Adviento, mientras lucho con mis faltas y fracasos humanos, permíteme buscar consuelo en ti y ser reconciliado en tu paz. Mi alma descansa en tu bondad y misericordia.

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MARTES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

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MARTES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 40, 1-11; Mateo 18, 12-14

Perdido y Encontrado

12 ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? 13 Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. 14 De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

(Mateo 18, 12-14)

Reflexión

Cristo vino a reconciliarnos con el Padre, y al hacerlo, ofreció la satisfacción de este anhelo de felicidad que preocupa al corazón humano. El amor es nuestro origen y nuestro destino. Nuestro anhelo de felicidad es un anhelo de amor. Siendo creados para amar y ser amados, buscamos cumplir con nuestro propósito. “Dios es amor (1 Juan 4,8), y nuestro anhelo de felicidad es a final de cuentas un anhelo de Dios.

El Catecismo de la Iglesia Católica no pierde el tiempo en hablar de esta verdad. El punto de apertura del capítulo uno, sección uno, dice: “El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí,  y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar”.

Nuestro deseo de felicidad es parte de la condición humana. Nuestra búsqueda de felicidad es una búsqueda de Dios. Es el mejor dispositivo de localización, diseñado para atraernos suavemente hacia nuestro hogar eterno. Dios nos crea, pone este deseo dentro de nosotros y nos envía al universo. Lo hace sabiendo que tarde o temprano, si logramos reunir la mínima cantidad de humildad, el deseo de felicidad nos llevará de vuelta a Él…porque nadie más y nada más puede satisfacerlo.

Nuestro anhelo de felicidad es un anhelo de unión con nuestro Creador.. Las palabras de Agustín resuenan en cada lugar, en cada tiempo y en cada momento: “Nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en ti, Señor”.

Meditación

¿Cuando me sentí perdido, sin dirección? ¿Estaba Dios presente al encontrar mi camino de regreso? ¿Donde he visto a Dios buscándome?

Oración

Dios de la paz, tú me cuidas con un amor tierno que es profundo y verdadero. Este Adviento, mientras lucho con mis faltas y fracasos humanos, permíteme buscar consuelo en ti y ser reconciliado en tu paz. Mi alma descansa en tu bondad y misericordia.

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LUNES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

LUNES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 35, 1-10; Lucas 5, 17-26

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La Búsqueda de la Felicidad

¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.

Isaías 35, 1-2

Reflexión

No debería sorprendernos que en este ambiente moderno la relevancia de Jesús este siendo socavada y cuestionada. La razón es simple: La filosofía de Cristo es muy diferente a las filosofías prevalentes de nuestra cultura moderna. De hecho, son completamente opuestas entre sí. Y sin embargo, tanto las enseñanzas de Cristo y estas filosofías modernas pretender ser la clave para cumplir con un anhelo que es común a todos.

El corazón humano esta en una búsqueda de la felicidad. Cada persona anhela la felicidad como el desierto anhela la lluvia. Tú tienes un deseo de felicidad, yo tengo un deseo de felicidad. Este deseo es universal, común a cada miembro de la familia humana. Simplemente deseamos ser felices, y actuamos en base a este deseo.

Muchas veces hacemos cosas que creemos nos harán felices, solo para descubrir que al final terminamos sintiendonos miserables. Esto pasa muchas veces porque confundimos al placer con la felicidad. Y muchas veces la desdicha a largo plazo viene disfrazada como un placer a corto plazo. Bajo la influencia de las filosofías como el individualismo, hedonismo y minimalismo, muchas veces buscamos la felicidad que deseamos a traves del placer, posesiones, poder y el camíno de la menor resistencia. Cada uno de estos ofrece momentos de felicidad, pero que se acban demasiado rápido, durando solamente un momento, y nuestra busca de una felicidad duradera continua. Estos momentos de felicidad son reales, por supuesto, pero son reales como las sombras. La sombra de una persona es real, pero no se puede comparar a la verdadera persona.

Tantos de nosotro pasan una gran cantidad de tiempo de nuestras vidas persiguiendo sombras.

Meditación

¿Que cosas me traen más felicidad a mi vida ahora? ¿Son estas cosas sombras, o van de la mano con las enseñanzas y filosofía de Cristo?

Oración

Dios de la paz, tu me cuidas con un tierno amor que es profundo y verdadero. Este Adviento, mientras lucho con mis fallas y caidas humanos, dejame buscar consuelo en tí y reconciliarme en tu paxx Mi alma descansa en tu bondad y misericordia.

Por Matthew Kelly

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DOMINGO DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

DOMINGO DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Ciclo B: Isaías 40, 1-5.9–11; 2 Pedro 3,8–14; Marcos 1,1–8

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El Mapa para llevar una Vida auténtica.

Ya que todas las cosas se desintegrarán de esa manera, ¡qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia. Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche.

2 Pedro 3, 11-14

Reflexión

El catolicismo es una manera dinámica de vida que promueve y permite a cada individuo convertirse en la mejor versión de si mismo o si misma. Muy distinto a las psicologías pop y filosofias seculares de nuestro tiempo, esto no es algo que hagamos para nosotros mismo (auto-ayuda), sino más bien que toma lugar en y a través de Jesucristo. Puede que podamos ayudarnos a nosotros mismos hasta cierto nivel, pero es precisamente porque no podemos ayudarnos al grado que lo necesitamos y deseamos que necesitamos un salvador. El estílo de vida católico, cuando se presenta y abraza auténticamente, promueve la integración de cada aspecto de nuestras vidas diarias y cada aspecto de la persona humana. A medida que viajas hacia tu destino, Dios entrelaza tus talentos con las necesidades de otros para permitirte el privilegio de tocarlos, servirlos, e inspirarlos mientras ellos realizan su propio viaje.

El catolicismo es una manera de vida en la cual el dar y recibir ocurren en iguales medidas. Alimenta al individuo, a la comunidad local y a toda la familia humana. Afecta cada área de nuestras vidas y es una luz que nos guía en todas nuestras decisiones. El catolicismo es una llamada para llevar una vida auténtica. Cuando se abraza como un estílo de vida causa la elevación de cada actividad humana. El catolicismo provee el mapa y las herramientas para llevar a cada persona en armonia conmigo, Dios y los otros.

Meditación

¿Veo al catolicismo como una práctica de una vez a la semana, o como una parte integral de mi vida? ¿Qué pasos debo tomar para abrazar al catolicismo como mi estilo de vida?

Oración

La oración de esta semana se basa en Isaías 40, 1-2.10-11: “Consuela mi pueblo, dice tu Dios. Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados. Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

El tema es la paz…no la paz de la humanidad sino la que solo puede venir de Dios. Dios de la paz, tu me cuidas con un tierno amor que es profundo y verdadero. Este Adviento, mientras lucho con mis fallas y caidas humanos, dejame buscar consuelo en tí y reconciliarme en tu paz. Mi alma descansa en tu bondad y misericordia.

Por Matthew Kelly

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SABADO DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

SABADO DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 30, 19-21.23-26; Mateo 9, 35-10,6-8

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¡Proclamar las Buenas Nuevas!

Jesús convocó a sus doce discípulos y les dio el poder de expulsar a los espíritus impuros y de curar cualquier enfermedad o dolencia. Vayan, en cambio, a las ovejas perdidas del pueblo de Israel. Por el camino, proclamen que el Reino de los Cielos está cerca. Curen a los enfermos, resuciten a los muertos, purifiquen a los leprosos, expulsen a los demonios. Ustedes han recibido gratuitamente, den también gratuitamente.

Mateo 10, 1.6-8

Reflexión

Hay muchísima gente que cree que el problema con el mundo de hoy es que la gente no va a la iglesia. Ellos creen que el reto es llevar gente a la iglesia, pero el verdadero reto es llevar la Iglesia a la gente.

Fundamentalmente, estamos fallando en hacer lo que Cristo hizo…es decir, acercarnos y conocer a la gente en su necesidad, en su quebrantamiento. Estamos fallando en cumplir con la misión que Cristo nos encomendó a través de nuestra línea apostólica (cf. Mateo 28, 16-20). Estamos fallando en cumplir con la misión de la Iglesia, que es proclamar las buenas nuevas del Evangelio a las personas de todas las épocas.

Si la gente no viene a la iglesia no es su falta únicamente, también es la nuestra. Debemos preguntarnos, “¿Porqué no vienen a la iglesia?” La gente no viene a la Iglesia porque no encuentra ningún valor en hacerlo. Si los convencieramos del valor de hacerlo, si realmente entendieran la riqueza y belleza del catolicismo, ellos harían que la Iglesia fuera una parte indispensable de sus vidas.

Involucrarse con la gente significa mostrarles como el Evangelio puede transformar sus vidas. Significa mostrarle a la gente que abrazar la vida a la que Dios no llama los liberara de sentirse atraidos a una docena de direcciones diferentes. Involucrarse con la gente significa mostrarles como Dios puede hacer que sus vidas sean mejores.

Meditación

¿A quién conozco que puede necesitar que yo, ahora mismo, le muestre como puede transformar su vida con el Evangelio? ¿Cómo puedo acercarme a esa persona (o personas) en su necesidad?

Oración

Dios de la esperanza, me vuelvo a ti con un corazón abierto y un espíritu que te anhela. Durante esta temporada de Adviento, me mantendré alerta y despierto, escuchando tu palabra y cumpliendo con tus preceptos. Mi esperanza esta en tí, a medida que espero celebrar el nacimiento de Jesús.

Por Matthew Kelly

 

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VIERNES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

VIERNES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 29, 17-24; Mateo 9, 27-31

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Estamos llamados a ser los Santos

Por eso, así habla el Señor, el Dios de la casa de Jacob, el que rescató a Abraham: En adelante, Jacob no se avergonzará ni se pondrá pálido su rostro

Porque, al ver lo que hago en medio de él, proclamarán que mi Nombre es santo, proclamarán santo al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel.

Los espíritus extraviados llegarán a entender y los recalcitrantes aceptarán la enseñanza.

Isaias 29, 22-24

Reflexión

Es mi experiencia de que la gran mayoría de católicos no conocen la meta de la vida cristiana. Otros desechan el ideal, diciendo que no es compatible con la vida moderna. Tragicamente, muchos jamás lo han escuchado articulado claramente.

La santidad es la meta de la vida cristiana.

Me parece que después del Concilio Vaticano II, y quizás desde antes, una gran cantidad de educadores y sacerdotes dejaron de enseñar, predicar y hablar acerca de esta meta. Parece que sintieron que era un ideal inalcanzable o simplemente poco realista en el cambiante contexto del mundo moderno. Ellos pensaron que harían sentir culpables a los fieles. Aparentemente quisieron facilitar la cosas al pueblo. Así que tiraron o diluyeron la gran meta de la vida cristiana.

El resultado, por supuesto, fue exactamente el opuesto a lo que querían lograr.

No lo hicieron fácil para la gente, lo hicieron más dificil. ¿Alguna vez han intentado llegar a un lugar al que nunca han estado antes, sin indicaciones, sin mapa y sin tener una descripción clara del lugar? La vida auténtica nos orienta hacia la meta de la vida cristiana. Estamos llamados a tener vidas santas, cada hombre y cada mujer sin excepción, sin importar nuestra edad, color, nivel socioeconomico o estado de vida. Tener vidas santas es la meta de la vida cristiana y nuestro propósito esencial.

Meditación

¿Veo mi vida como santa? ¿Cuales son las señales que me guían en mi busqueda de vivir una vida auténtica?

Oración

Dios de la esperanza, me vuelvo a ti con un corazón abierto y un espíritu que te anhela. Durante esta temporada de Adviento, me mantendré alerta y despierto, escuchando tu palabra y cumpliendo con tus preceptos. Mi esperanza esta en tí, a medida que espero celebrar el nacimiento de Jesús.

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JUEVES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

JUEVES DE LA PRIMERA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 26, 1-6; Mateo 7, 21.24-27

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Abran las puertas, para que entre una nación justa, que se mantiene fiel.

Su carácter es firme, y tú la conservas en paz. porque ella confía en ti.

Confíen en el Señor para siempre, porque el Señor es una Roca eterna.

Isaías 26, 2-4

Reflexión

De muchas maneras, quizás en la mayoria de cosas, la voluntad de Dios se conoce fácilmente. Si nosotros aceptamos que debemos amar a Dios y al vecino, muchas de las decisiones grandes de la vida se aclaran. Si aceptamos que Dios no nos ha creado para ser una versión de segunda de nostotros mismos, sino que Dios desea que seamos la mejor versión de nosotros mismos, entonces muchisimas de las decisiones de la vida se vuelven muy claras…quizás más claras de lo que nos gustaría. Es muy fácil ver la voluntad de Dios en el contexto de su deseo para que nosotros seamos lo que nos creo para ser.

Pero hay algunas decisiones, muchas veces las más importantes, que no caen en ninguna de estas categorías. Y muchas veces, estas son las decisiones más importantes de nuestras vidas. Quizás debas decidir entre ser un enfermero o un maestro. Puedes amar a Dios y al prójimo en las dos profesiones. ¿Pero a cual te llama Dios?

Un sacerdote le pidió una vez a la Madre Teresa que rezara para que Dios le diera claridad en una decisión que tenía que tomar. Ella le dijo: “Puede que Dios nunca te de claridad. Todo lo que puedes hacer es confiar”. A veces creemos estar seguros de algo, a veces creemos que estamos bastante seguros, y a veces solo nos queda confiar. Solo podemos saber que estamos intentando amar a Dios y al prójimo. Podemos saber que una decisión puede ayudarnos a convertirnos en una mejor versión de nosotros mismos. Podemos conocer que cierta decisión se ajustará bien a nuestras necesidades legítimas, nuestros talentos únicos y nuestros deseos más intimos. Pero no sabremos necesariamente si algo es la voluntad de Dios. Entonces, todo lo que podemos hacer es confiar.

Meditación

¿Hay alguna decisión frente a mí que requiera confiar en Dios? ¿Que decisiones he tomado en otros momentos, ya sea con certeza o confiando? ¿Cual fue el resultado de estas elecciones?

Oración

Dios de la esperanza, me vuelvo a ti con un corazón abierto y un espíritu que te anhela. Durante esta temporada de Adviento, me mantendré alerta y despierto, escuchando tu palabra y cumpliendo con tus preceptos. Mi esperanza esta en tí, a medida que espero celebrar el nacimiento de Jesús.

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