MARTES DE LA TERCERA SEMANA DE ADVIENTO

MARTES DE LA TERCERA SEMANA DE ADVIENTO

Sofonías 3, 1-2. 9-13; Mateo 21, 28-32

Benditos sean los Humildes

2 Ella no escuchó el llamado, no aprendió la lección, no puso su confianza en el Señor ni se acercó a su Dios. 3 Sus jefes, en medio de ella, son leones rugientes; sus jueces, lobos nocturnos, que no dejan nada para roer a la mañana; 4 sus profetas son fanfarrones, hombres traicioneros; sus sacerdotes han profanado las cosas santas y han violado la Ley.

5 El Señor es justo en medio de ella, no comete injusticias; él dicta su sentencia cada mañana, nunca falta al despuntar el día. Pero el injusto no conoce la vergüenza.  6 Yo he arrasado naciones, sus almenas fueron destruidas; dejé desiertas sus calles, nadie las transita; sus ciudades fueron saqueadas, ¡no queda ni un hombre, ni un solo habitante!

7 Yo pensaba: «Al menos tú me temerás, tú aprenderás la lección; no podrá apartarse de sus ojos todo aquello con que yo la he castigado». ¡Pero ellos no se cansaron de pervertir todas sus acciones!

8 Por eso, espérenme –oráculo del Señor– esperen el día en que yo me levantaré como testigo; porque yo he decidido reunir a las naciones y congregar a los reinos, para derramar sobre ellos mi indignación y todo el ardor de mi ira. Porque por el fuego de mis celos será devorada toda la tierra. 9 Entonces, yo haré que sean puros los labios de los pueblos, para que todos invoquen el nombre el Señor y lo sirvan con el mismo empeño. 10 Desde más allá de los ríos de Cus, mis adoradores, los que están dispersos, me traerán ofrendas. 11 Aquel día, ya no tendrás que avergonzarte de las malas acciones con las que me has ofendido, porque yo apartaré a esos jactanciosos prepotentes que están en medio de ti, y ya no volverás a engreírte sobre mi santa Montaña. 12 Yo dejaré en medio de ti a un pueblo pobre y humilde, que se refugiará en el nombre del Señor. 13 El resto de Israel no cometerá injusticias ni hablará falsamente; y no se encontrarán en su boca palabras engañosas. Ellos pacerán y descansarán sin que nadie los perturbe.

 (Sofonías 3, 2-13)

Reflexión

Uno de mis pasajes favoritos de la Biblia afirma mi creencia de que la voluntad de Dios no es tan misteriosa como lo hacemos creer. Viene del libro de Miqueas: “Se te ha indicado, hombre, qué es lo bueno y qué exige de ti el Señor: nada más que practicar la justicia, amar la fidelidad y caminar humildemente con tu Dios”. (Miqueas 6,8)

El profeta habla acerca de caminar humildemente con Dios. Es la última parte de la cita, pero de hecho es importante, porque al caminar humildemente con Dios que hace a la justicia y el amor posibles en nuestras vidas. Sin Dios vivo dentro de nosotros y trabajando a través de nosotros, tú y yo no seríamos capaces de dar amor o justicia. Caminar humildemente con Dios significa permitir a Dios tu Padre que te lleve de la mano y te guíe. Pero demasiado seguido queremos correr delante de nuestro Padre que nos ama, soltando nuestra mano de la suya y corriendo locamente en todas las direcciones. No queremos perdernos de nada. Queremos experimentar todo lo que esta vida tiene que ofrecer, así que corremos de aquí para allá en búsqueda de la felicidad…pero siempre nos quedamos con ganas de algo más.

Si caminamos humildemente con nuestro Dios, Él nos llevará de la mano exactamente a quien y a que necesitamos, a esas personas, cosas y experiencias que Él ha diseñado y destinado solo para nosotros, y solo esto será la causa de nuestro profunda realización y felicidad.

Meditación

¿Qué significa la humildad para mí? Cuando veo a mi vida con los ojos de la humildad, ¿a donde veo que Dios me lleva este Adviento?

Oración

Dios de la alegría, durante estos días a veces ocupados del Adviento, mantengo tu presencia ante mis ojos. Mi corazón está lleno de alegría por todo lo que tu haz hecho. Tu conoces las profundidades de mi alma, y sin embargo me amas con una ternura que está más allá de toda comparación.

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LUNES DE LA TERCERA SEMANA DE ADVIENTO

LUNES DE LA TERCERA SEMANA DE ADVIENTO

Números 24, 2-7. 15-17; Mateo 21, 23-27

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La Autoridad de Jesucristo.

23 Jesús entró en el Templo y, mientras enseñaba, se le acercaron los sumos sacerdotes y los ancianos del pueblo, para decirle: «¿Con qué autoridad haces estas cosas? ¿Y quién te ha dado esa autoridad?».

24 Jesús les respondió: «Yo también quiero hacerles una sola pregunta. Si me responden, les diré con qué autoridad hago estas cosas. 25 ¿De dónde venía el bautismo de Juan? ¿Del cielo o de los hombres?». Ellos se hacían este razonamiento: «Si respondemos: «Del cielo», él nos dirá: «Entonces, ¿por qué no creyeron en él?». 27 Por eso respondieron a Jesús: «No sabemos». El, por su parte, les respondió: «Entonces yo tampoco les diré con qué autoridad hago esto».

(Mateo 21,23-25.27)

Reflexión

La vida de Jesucristo está grabada indeleblemente en la historia, ni la erosión del tiempo ni la devastación y efectos compuestos del mal han logrado borrar su influencia. Algunos crían que estaba loco, otros lo consideraban un inadaptado, un revoltoso, un rebelde. Fue condenado como un criminal, y sin embargo su vida y enseñanzas resuenan a través de la historia. Puedes alabarlo, estar en desacuerdo con él, citarlo, no creerle, glorificarlo o vilipendiarlo. Lo único que no puedes hacer es ignorarlo, y esa es una lección que cada era aprende a su manera.

No se puede ignorar a Jesús porque Él cambió las cosas. Él es el mayor agente de cambio en la historia de la humanidad. Él hizo andar a los lisiados, enseño a los simples, liberó a los cautivos, dio la vista a los ciegos, alimentó a los hambrientos, curó a los enfermos, consoló a los afligidos, afligió a los cómodos, y en todo esto, capturó la imaginación de cada generación.

Sus enseñanzas no son complejas o exclusivas, sino más bien simple y aplicable a todos, en cualquier lugar, en cada momento de la historia, sin importar la edad, color o estado de vida. Es el Evangelio, las buenas nuevas. En este y a través de este encontramos la salvación. Parte de esta salvación es la felicidad…no la tonta, vacía felicidad que esta era moderna asocia con obtener lo que quieras. Sino más bien, una felicidad más profunda y más alta de cualquiera que podamos imaginar o diseñar para nosotros.

Meditación

¿Cómo veo a Jesús? ¿Cómo un amigo, maestro, director espiritual, modelo de vida?

¿Cómo ha afectado mi vida mi relación con Jesucristo?

Oración

Dios de la alegría, durante estos días a veces ocupados del Adviento, mantengo tu presencia ante mis ojos. Mi corazón está lleno de alegría por todo lo que tu haz hecho. Tu conoces las profundidades de mi alma, y sin embargo me amas con una ternura que está más allá de toda comparación.

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DOMINGO DE LA TERCERA SEMANA DE ADVIENTO

DOMINGO DE LA TERCERA SEMANA DE ADVIENTO

Ciclo A: Isaías 35, 1-6a.10; Santiago 5,7-10; Mateo 11,2-11

Ciclo B: Isaías 61,1-2a.10-11; Tesalonicenses 5,16-24; Juan 1,6-8.19-28

Ciclo C: Sofonías 3,14-18a; Filipenses 4,4-7; Lucas 3,10-18

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Un lugar profundo de oración

23 Y él les dijo: «Yo soy una voz que grita en el desierto: Allanen el camino del Señor, como dijo el profeta Isaías».

26 Juan respondió: «Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes hay alguien al que ustedes no conocen: 27 él viene después de mí, y yo no soy digno de desatar la correa de su sandalia».

(Juan 1,23.26-27)

Reflexión

¿Alguna vez viste al Papa Juan Pablo II rezar? Cada mañana, él celebraba misa en su capilla privada junto con unos 20 invitados. Quizás tuviste la suerte de estar presente. Si no, tal vez pudiste ver cobertura televisiva de esas misas.

Cuando este hombre se arrodillaba después de la comunión, cerraba los ojos y se iba a un lugar profundo dentro de sí. Una vez estaba allí, nada ni nadie lo distraía. Él podía ir a ese lugar profundo dentro de sí, y desde ese lugar sacaba el fruto de su vida: sabiduría, compasión, generosidad, entendimiento, paciencia, valentía, percepciones, perdón, humildad y un amor tan patente que casi podías tocarlo.

Lo más increíble es que si ponías a este hombre en un estadio de fútbol con cien mil personas y un millón de distracciones, él aún se arrodillaba después de la comunión, cerraba sus ojos y se iba a ese lugar profundo dentro de tu mismo donde se conectaba con Dios. No permitía que nada lo distrajera de su oración. Fue desde este lugar que él vivió su vida.

Encuentren este lugar dentro de ti. Si no haces nada más en tu vida, encuentra ese lugar y empieza a vivir desde allí. Pido poder visitar este lugar dentro de mí, e ir más y más frecuentemente.

¿Hago tiempo para oración cada día? ¿De que maneras me puedo enfocar más en Dios y profundizar mi oración?

Oración

La oración para esta semana esta basada en 1 Tesalonicenses 5,16-22:

“Estén siempre alegres. Oren sin cesar. Den gracias a Dios en toda ocasión: esto es lo que Dios quiere de todos ustedes, en Cristo Jesús. No extingan la acción del Espíritu; no desprecien las profecías; examínenlo todo y quédense con lo bueno. Cuídense del mal en todas sus formas”. Claramente, el tema es el gozo, y mientras esperamos la celebración del nacimiento de Jesús, nuestros corazones están llenos de esperanzas y expectativas para la venida de la Palabra hecha carne.

Dios de la alegría, durante estos días a veces ocupados del Adviento, mantengo tu presencia ante mis ojos. Mi corazón está lleno de alegría por todo lo que tú haz hecho. Tú conoces las profundidades de mi alma, y sin embargo me amas con una ternura que está más allá de toda comparación.

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SABADO DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

SABADO DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Sirácides 48, 1-4; Mateo 17,9a.10-13

Como Iglesia, trabajamos para cumplir con nuestro destino

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10 Entonces los discípulos le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?». 11 El respondió: «Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas; 12 pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre».

(Mateo 17, 10-12)

Reflexión

Es la tarea de la Iglesia introducirnos a nuestro destino al revelarnos el misterio de Dios, que es nuestra meta final y nuestro destino. Al decir “la tarea de la Iglesia” no me refiero al trabajo de tu sacerdote, obispo y los empleados de la parroquia. Tu y yo tenemos un papel que jugar en la Iglesia al igual que cualquier otro miembro. Tu papel puede ser distinto al mio o al del sacerdote, pero no es menos importante. Lo que es importante es que cada parte del cuerpo cumpla con su papel de la mejor manera que pueda.

Permítanme re articular mi punto de esa manera: Es tu tarea y la mía mostrarle a otros su destino al revelar el misterio de Dios para ellos. Es tu tarea y la mia ayudar a todos aquellos que se cruzan en nuestro camino a cumplir con su destino. Servir a otros de esta manera nos permitirá cumplir con nuestro propio destino. Esta es una de las brillantes y hermosas maneras como Dios nos ha amarrado a todos juntos.

Al abrazar la aventura de la salvación nos convertimos con cada esfuerzo más perfectamente como la persona que Dios nos creo para ser. Cristo le encomendó a la Iglesia que nos guiara y dirigiera a cada uno por su camino. Nuestro dialogo e interacción con la Iglesia esta diseñado para ayudarnos a escuchar la voz de Dios en nuestras vidas, vivir la vida a la que Dios nos invita y convertirnos en la mejor versión de nosotros mismos. Nunca olvidemos que la gente no existe para la Iglesia…es la Iglesia que existe para la gente.

Meditación

¿Cuál es mi destino? ¿Cómo puedo revelar el misterio de Dios para alguien más, y ayudarlos a encontrar su destino?

Oración

Dios de la paz, tu me cuidas con un amor tierno que es profundo y verdadero. Este Adviento, mientras lucho con mis faltas y fracasos humanos, permíteme buscar consuelo en ti y ser reconciliado en tu paz. Mi alma descansa en tu bondad y misericordia.

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MARTES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

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MARTES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 40, 1-11; Mateo 18, 12-14

Perdido y Encontrado

12 ¿Qué les parece? Si un hombre tiene cien ovejas, y una de ellas se pierde, ¿no deja las noventa y nueve restantes en la montaña, para ir a buscar la que se extravió? 13 Y si llega a encontrarla, les aseguro que se alegrará más por ella que por las noventa y nueve que no se extraviaron. 14 De la misma manera, el Padre que está en el cielo no quiere que se pierda ni uno solo de estos pequeños.

(Mateo 18, 12-14)

Reflexión

Cristo vino a reconciliarnos con el Padre, y al hacerlo, ofreció la satisfacción de este anhelo de felicidad que preocupa al corazón humano. El amor es nuestro origen y nuestro destino. Nuestro anhelo de felicidad es un anhelo de amor. Siendo creados para amar y ser amados, buscamos cumplir con nuestro propósito. “Dios es amor (1 Juan 4,8), y nuestro anhelo de felicidad es a final de cuentas un anhelo de Dios.

El Catecismo de la Iglesia Católica no pierde el tiempo en hablar de esta verdad. El punto de apertura del capítulo uno, sección uno, dice: “El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer al hombre hacia sí,  y sólo en Dios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar”.

Nuestro deseo de felicidad es parte de la condición humana. Nuestra búsqueda de felicidad es una búsqueda de Dios. Es el mejor dispositivo de localización, diseñado para atraernos suavemente hacia nuestro hogar eterno. Dios nos crea, pone este deseo dentro de nosotros y nos envía al universo. Lo hace sabiendo que tarde o temprano, si logramos reunir la mínima cantidad de humildad, el deseo de felicidad nos llevará de vuelta a Él…porque nadie más y nada más puede satisfacerlo.

Nuestro anhelo de felicidad es un anhelo de unión con nuestro Creador.. Las palabras de Agustín resuenan en cada lugar, en cada tiempo y en cada momento: “Nuestro corazón está inquieto hasta que descansa en ti, Señor”.

Meditación

¿Cuando me sentí perdido, sin dirección? ¿Estaba Dios presente al encontrar mi camino de regreso? ¿Donde he visto a Dios buscándome?

Oración

Dios de la paz, tú me cuidas con un amor tierno que es profundo y verdadero. Este Adviento, mientras lucho con mis faltas y fracasos humanos, permíteme buscar consuelo en ti y ser reconciliado en tu paz. Mi alma descansa en tu bondad y misericordia.

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LUNES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

LUNES DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Isaías 35, 1-10; Lucas 5, 17-26

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La Búsqueda de la Felicidad

¡Regocíjese el desierto y la tierra reseca, alégrese y florezca la estepa! ¡Sí, florezca como el narciso, que se alegre y prorrumpa en cantos de júbilo! Le ha sido dada la gloria del Líbano, el esplendor del Carmelo y del Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios.

Isaías 35, 1-2

Reflexión

No debería sorprendernos que en este ambiente moderno la relevancia de Jesús este siendo socavada y cuestionada. La razón es simple: La filosofía de Cristo es muy diferente a las filosofías prevalentes de nuestra cultura moderna. De hecho, son completamente opuestas entre sí. Y sin embargo, tanto las enseñanzas de Cristo y estas filosofías modernas pretender ser la clave para cumplir con un anhelo que es común a todos.

El corazón humano esta en una búsqueda de la felicidad. Cada persona anhela la felicidad como el desierto anhela la lluvia. Tú tienes un deseo de felicidad, yo tengo un deseo de felicidad. Este deseo es universal, común a cada miembro de la familia humana. Simplemente deseamos ser felices, y actuamos en base a este deseo.

Muchas veces hacemos cosas que creemos nos harán felices, solo para descubrir que al final terminamos sintiendonos miserables. Esto pasa muchas veces porque confundimos al placer con la felicidad. Y muchas veces la desdicha a largo plazo viene disfrazada como un placer a corto plazo. Bajo la influencia de las filosofías como el individualismo, hedonismo y minimalismo, muchas veces buscamos la felicidad que deseamos a traves del placer, posesiones, poder y el camíno de la menor resistencia. Cada uno de estos ofrece momentos de felicidad, pero que se acban demasiado rápido, durando solamente un momento, y nuestra busca de una felicidad duradera continua. Estos momentos de felicidad son reales, por supuesto, pero son reales como las sombras. La sombra de una persona es real, pero no se puede comparar a la verdadera persona.

Tantos de nosotro pasan una gran cantidad de tiempo de nuestras vidas persiguiendo sombras.

Meditación

¿Que cosas me traen más felicidad a mi vida ahora? ¿Son estas cosas sombras, o van de la mano con las enseñanzas y filosofía de Cristo?

Oración

Dios de la paz, tu me cuidas con un tierno amor que es profundo y verdadero. Este Adviento, mientras lucho con mis fallas y caidas humanos, dejame buscar consuelo en tí y reconciliarme en tu paxx Mi alma descansa en tu bondad y misericordia.

Por Matthew Kelly

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DOMINGO DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

DOMINGO DE LA SEGUNDA SEMANA DE ADVIENTO

Ciclo B: Isaías 40, 1-5.9–11; 2 Pedro 3,8–14; Marcos 1,1–8

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El Mapa para llevar una Vida auténtica.

Ya que todas las cosas se desintegrarán de esa manera, ¡qué santa y piadosa debe ser la conducta de ustedes, esperando y acelerando la venida del Día del Señor! Entonces se consumirán los cielos y los elementos quedarán fundidos por el fuego. Pero nosotros, de acuerdo con la promesa del Señor, esperamos un cielo nuevo y una tierra nueva donde habitará la justicia. Por eso, queridos hermanos, mientras esperan esto, procuren vivir de tal manera que él los encuentre en paz, sin mancha ni reproche.

2 Pedro 3, 11-14

Reflexión

El catolicismo es una manera dinámica de vida que promueve y permite a cada individuo convertirse en la mejor versión de si mismo o si misma. Muy distinto a las psicologías pop y filosofias seculares de nuestro tiempo, esto no es algo que hagamos para nosotros mismo (auto-ayuda), sino más bien que toma lugar en y a través de Jesucristo. Puede que podamos ayudarnos a nosotros mismos hasta cierto nivel, pero es precisamente porque no podemos ayudarnos al grado que lo necesitamos y deseamos que necesitamos un salvador. El estílo de vida católico, cuando se presenta y abraza auténticamente, promueve la integración de cada aspecto de nuestras vidas diarias y cada aspecto de la persona humana. A medida que viajas hacia tu destino, Dios entrelaza tus talentos con las necesidades de otros para permitirte el privilegio de tocarlos, servirlos, e inspirarlos mientras ellos realizan su propio viaje.

El catolicismo es una manera de vida en la cual el dar y recibir ocurren en iguales medidas. Alimenta al individuo, a la comunidad local y a toda la familia humana. Afecta cada área de nuestras vidas y es una luz que nos guía en todas nuestras decisiones. El catolicismo es una llamada para llevar una vida auténtica. Cuando se abraza como un estílo de vida causa la elevación de cada actividad humana. El catolicismo provee el mapa y las herramientas para llevar a cada persona en armonia conmigo, Dios y los otros.

Meditación

¿Veo al catolicismo como una práctica de una vez a la semana, o como una parte integral de mi vida? ¿Qué pasos debo tomar para abrazar al catolicismo como mi estilo de vida?

Oración

La oración de esta semana se basa en Isaías 40, 1-2.10-11: “Consuela mi pueblo, dice tu Dios. Hablen al corazón de Jerusalén y anúncienle que su tiempo de servicio se ha cumplido, que su culpa está paga, que ha recibido de la mano del Señor doble castigo por todos sus pecados. Ya llega el Señor con poder y su brazo le asegura el dominio: el premio de su victoria lo acompaña y su recompensa lo precede. Como un pastor, él apacienta su rebaño, lo reúne con su brazo; lleva sobre su pecho a los corderos y guía con cuidado a las que han dado a luz.

El tema es la paz…no la paz de la humanidad sino la que solo puede venir de Dios. Dios de la paz, tu me cuidas con un tierno amor que es profundo y verdadero. Este Adviento, mientras lucho con mis fallas y caidas humanos, dejame buscar consuelo en tí y reconciliarme en tu paz. Mi alma descansa en tu bondad y misericordia.

Por Matthew Kelly

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