¿ES JESÚS RELEVANTE AÚN?

 

Seguimos con el libro de Matthew Kelly, “Rediscovering Catholicism“.

Pueden leer aquí la primera y segunda partes.

¿ES JESÚS RELEVANTE AÚN?

yeshua_img2_17

No debería sorprendernos que en el ambiente moderno la relevancia de Jesús está siendo socavada y cuestionada. La razón es muy simple. La filosofía de Cristo es muy diferente de las filosofías prevalentes de la cultura moderna. De hecho, son completamente opuestas una de otra. Y sin embargo, las enseñanzas de Cristo y estas filosofías modernas dicen ser la clave para llenar el anhelo que es común para todos.

• Nuestra Búsqueda por la Felicidad •

El corazón humano se encuentra en una búsqueda de la felicidad. Cada persona anhela la felicidad como el desierto anhela la lluvia. Tú tienes un deseo por la felicidad. Yo tengo un deseo por la felicidad. Este deseo es universal, común a cada miembro de la familia humana. Simplemente, deseamos ser felices, y actuamos en base a este deseo.

Muchas veces hacemos cosas que pensamos nos harán felices, solo para descubrir al final que nos hacen sentir miserables. Esto sucede muchas veces porque confundimos el placer con la felicidad. Y a veces una miseria de largo plazo viene disfrazada de un placer a corto plazo. Bajo la influencia de las filosofías tales como individualismo, hedonismo y minimalismo, muchas veces buscamos la felicidad que deseamos a través del placer, posesiones, poder, y la ruta del esfuerzo mínimo. Cada uno de estos puede ofrecer momentos de felicidad, pero terminan demasiado rápido, habiendo durado tan poco, y seguimos buscando una felicidad duradera. Estos momentos de felicidad son reales, pero solo tan reales como una sombra. La sombra de una persona es real, pero no se compara con la verdadera persona. Pasamos mucho tiempo de nuestras vidas persiguiendo sombras.

La moderna búsqueda por la felicidad está gobernada por el individualismo, el hedonismo y sus frutos: codicia, lujuria, pereza, gula, egoísmo, explotación y engaño. Y sin embargo, a medida que estas filosofías se convierten cada vez más y más en el enfoque con el cual vivimos la vida, cada día la gente parece llenarse de mayor descontento y tristeza.

¿Estamos dispuestos a considerar que estas filosofías no pueden darnos lo que prometen? ¿Es posible que haya algo que falte en esas filosofías que hacen imposible a la persona encontrar felicidad por medio de ellas?

jpii-risa

• Dios y la Felicidad •

Yo creo que Dios quiere que seamos felices. Yo creo que Dios nos dio este anhelo dentro de cada corazón humano como un radiofaro espiritual diseñado para llevarnos a nuestro destino. El mismo Dios es el autor de este deseo de felicidad.

Como un padre que toma un sincero y activo interés en las vidas de sus hijos, Dios nos envió a su único Hijo para responder al anhelo humano por la felicidad y a enseñarnos como satisfacer ese anhelo. Dios envío a su Hijo al mundo para reconciliarnos con sí mismo, ciertamente, pero también nos envió a Jesús para enseñarnos como vivir.

La filosofía de Cristo es la mejor filosofía de felicidad humana. No es solo una manera de vivir, es la manera de vivir. Al mismo tiempo, la filosofía de Cristo es una de auto-donación. Esta es la gran paradoja de la enseñanza de Dios. En nuestras aventuras mal guiadas, puede que tengamos chispazos de felicidad viviendo fuera de la filosofía de Cristo. Puede ser que incluso hayamos probado la felicidad por un momento, viviendo una vida contraria a la filosofía de Cristo, pero todos estos son momentos robados. Pueden parecer reales, pero solo son sombras de algo muchísimo mayor.

• La Actitud de Cristo •

crucificado

Jesús nunca se preguntó, « ¿Qué gano yo con esto? » Él no estaba motivado por el credo individualista, a él lo motivaba un espíritu de servicio. Lejos de promover una deidificación hedonista del placer, Jesús gentilmente proclamaba una vida de auto-negación, diciendo, « Quien quiera seguirme, que tome su cruz ». (Mateo 16:24). Ciertamente jamás se preguntó « ¿Qué es lo menos que puedo hacer y aún así salvar a la humanidad? » No, él se preguntó « ¿Qué más puedo hacer? » Porque esto es lo que pregunta quién ama. La actitud de Cristo forma un duro contraste a las filosofías del individualismo, hedonismo y minimalismo.

La vida que Jesús nos invita a vivir es muy distinta del estilo de vida que nuestra cultura moderna nos invita a vivir. Individualismo, hedonismo y minimalismo, y sus varias filosofías ramificadas, como el relativismo y el materialismo, nos animan a hacer lo que queramos, cuando quiera que queramos, donde quiera que los queramos. Jesús, por otra parte, nos invita a una vida de disciplina y discipulado.

Habiéndosele aparecido a María Magdalena después de su Resurrección, Jesús llama a los discípulos a Galilea. Cuando los once se reúnen en la montaña, Jesús les dice: «Vayan, pues, y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos». (Mateo 28:19). Él nunca les dijo, «Vayan y hagan que todos los pueblos sean mis seguidores».

Ser seguidor es muy fácil, pero ser discípulo implica ser un estudiante…ser humilde, dócil, estar dispuesto a aprender y escuchar. Todo esto requiere disciplina. Cristo nos invita a una vida de disciplina, no solo porque sea bueno ser disciplinados, sino por nuestro bien, no para ayudarlo a él, sino para ayudarnos a nosotros, no para hacernos felices, sino para permitirnos compartir su felicidad.

• El Papel de la Disciplina •

b3b7a-calvin

Jesús dice, “He venido para que tengan vida y vida en abundancia”. (Juan 10:10). La Disciplina es el camino que lleva a la “vida en abundancia”. Hay cuatro aspectos principales de la persona humana: físico, emocional, intelectual y espiritual. Cuando comemos bien, hacemos ejercicio frecuentemente, y dormimos regularmente, nos sentimos más vivos físicamente. Cuando amamos, cuando le damos prioridad a las relaciones significativas en nuestras vidas, cuando nos damos a nosotros mismos para ayudar a los otros en su travesía por la vida, nos sentimos más vivos emocionalmente. Cuando estudiamos nuestras visiones de nosotros mismos y Dios, el mundo se expande y nos sentimos más vivos intelectualmente. Cuando tomamos unos momentos cada día en el aula del silencio para presentarnos ante Dios en la oración, abierta y honestamente, experimentamos una vida más plena espiritualmente.

Todas estas tareas que dan vida requieren disciplina. ¿Cuándo estamos más vivos? Cuando abrazamos una vida de disciplina. El ser humano florece en la disciplina.

¿Estás floreciendo? ¿O simplemente sobreviviendo?

1-Chesterton-001.jpg

La disciplina nos despierta de nuestro estupor filosófico y refina cada aspecto del ser humano. La disciplina no nos esclaviza o sofoca, más bien, nos libera para elevarnos a Alturas insospechadas. Agudiza los sentidos, permitiéndonos saborear los sutiles saberes de las experiencias de vida. Ya sea que estas experiencias sean físicas, emocionales, intelectuales o espirituales, la disciplina los eleva a su máxima realidad. Eleva cada experiencia humana e incrementa cada habilidad. La vida y enseñanzas de Jesucristo nos invitan a abrazar esta disciplina que da vida.

Mucha gente considera a Jesús irrelevante hoy día, porque él propone una vida de disciplina. ¿Debemos considerar a la disciplina la esencia de la filosofía de Jesús? No. Cristo propone una vida de disciplina, no solo porque sea Bueno, y ciertamente no para asfixiarnos o controlarnos; sino más bien, nos propone la disciplina como la llave de la libertad.

En medio de las complejidades de esta era moderna, nos hallamos esclavizados y prisioneros de miles de distintos caprichos, antojos, adicciones y lazos. Como dijimos antes, tenemos la noción adolescente de que la libertad es la habilidad de hacer lo que quiera cuando quiera, donde quiera, siempre que quiera, lo que sea que quiera, sin la interferencia de ninguna autoridad. ¿Habrá mejor muestra de la locura del enfoque moderna hacia la vida que esta? La libertad no es la habilidad de hacer lo que quiero. La libertad es la fuerza de carácter y dominio de mí mismo para hacer lo que es bueno, verdadero, noble y correcto. Por lo tanto, tener libertad sin tener disciplina es imposible. La Fortaleza de carácter no es algo con lo que se tropieza en los momentos de necesidad y tentaciones. El carácter se construye poco a poco, durante días, semanas, meses y años, con miles de actos de disciplina pequeños y aparentemente insignificantes. El dominio de mí mismo no es un derecho que no se merezca, es el privilegio de los pocos que lo construyeron, defendieron y celebran por medio de la disciplinarse a sí mismos.

¿Es entonces es la libertad la esencia de la filosofía de Jesús? No.

¿Entonces cuál es la esencia de su filosofía? Bueno, resulta que la gente de su tiempo también tenía esta misma pregunta.

Un día, mientras Jesús estaba enseñándole a un gran grupo de personas en la sinagoga, un hombre de la multitud le hizo una pregunta. Era un hombre educado, uno de esos doctores de la ley que a no podían lograr entender las enseñanzas que Dios le había revelado a Moisés porque se había enredado tanto con las cosas de los hombres. Le preguntó a Jesús, “¿Maestro, cuál es el mayor de los mandamientos?”

Jesús le contestó con la seguridad de quien conoce del tema, y le dijo: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu espíritu. Este es el más grande y el primer mandamiento. El segundo es semejante al primero: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De estos dos mandamientos dependen toda la Ley y los Profetas”.

El amor es la esencia de la filosofía de Jesús. Pero para poder amar, primero debemos ser libres. Y es que amar es darme libremente y sin reservas. Sin embargo, para entregarme a mí mismo, a otra persona, a una tarea, o a Dios, primero debo poseerme. El dominio de si es libertad. Es un pre-requisito para amar, y se obtiene solamente a través de la disciplina.

• Jesús en la Historia •

 

El año pasado, en la época de Navidad, vi la entrevista a un erudito judío en la televisión. El tema de discusión era la influencia que Jesús había ejercido en la historia de la humanidad. En resumen, concluyó el erudito, “El impacto de este hombre en la historia humana no se puede negar. Debido a este hombre que llamamos Jesús, el mundo nunca será igual. Debido a Jesús, los hombres y las mujeres nunca pensarán igual. Sin importar si creemos o no que sea el Hijo de Dios,  gracias a este hombre que caminó la tierra hace dos mil años, los hombres y las mujeres nunca vivirán igual, nunca serán los mismos”. A veces en este turbulento ambiente cultural, que puede ser particularmente anti-cristiano, podemos perder de vista el impacto que Cristo tuvo en la historia. Atrapados en los problemas diarios de nuestras ocupadas vidas, a veces nos olvidamos de contemplar la insondable influencia que este hombre ha tenido y continúa teniendo.

Hay mucha gente hoy día que piensa que Jesús es irrelevante en el contexto moderno. Sospecho que estas personas sufren de una locura moderna causada por la ignorancia de sí mismos y de la historia. A medida que nos conocemos a nosotros mismos, nuestras necesidades más profundas  y la historia de la humanidad, la relevancia de Jesucristo para el hombre moderno se vuelve sorprendentemente clara.

¿Es Jesús relevante aún?

Reunamos todos los libros que han sido escritos acerca de la vida y enseñanzas de Jesús. Añadamos también todo el arte que ha sido inspirado por la vida de Cristo. Ahora consideremos toda la música inspirada por Cristo. No debemos olvidad el hecho de que la Iglesia alimentó y alentó el desarrollo de las artes durante siglos. La cristiandad es el fundamento moral sobre el cual muchas naciones occidentales fueron construidas

Ahora consideremos el hecho de que antes de Cristo caminara sobre la tierra, no había tal cosa como un hospital. ¿Dónde estaban los enfermos cuando Jesús caminaba la tierra? Estaban tal vez en un campo al descubierto, para morir y pudrirse por sus parientes que temían contagiarse.

¿Cómo hemos olvidado todos de que hasta que la Iglesia introdujo la educación para las masas, nunca existió tal cosa como la educación para el hombre común? La educación solo era para la nobleza hasta que la Iglesia reconoció y proclamo la dignidad de cada ser humano e introdujo la idea de que cada persona merece una educación. ¿Cuántas ciudades, como San Francisco, toman sus nombres de raíces cristianas?

Todo esto representa aspectos del impacto mesurable que Cristo ha tenido en la historia humana. Y sin embargo, todo esto es un tenue reflejo de la persona que Jesucristo era  (y es). Reunir todo esto no es nada comparado con el impacto que Cristo puede tener en tu vida, en mi vida. Todo el éxito mundano de Cristo y la Iglesia es insignificante comparado con el cambio que Cristo quiere provocar en tu vida y en la mía.

La vida de Jesucristo está grabada indeleblemente en la historia, ni la erosión del tiempo ni los efectos compuestos del mal han sido capaces de borrar su influencia. Algunas personas creían que estaba loco, otras lo consideraban un desadaptado, un busca líos, un rebelde. Fue condenado como criminal, y sin embargo su vida y enseñanzas resuenan a través de la historia. El vio las cosas de otra manera, y no tenía respeto por el status quo. Puedes alabarlo, estar en desacuerdo con él, citarlo, no creerle, glorificarlo o vilificarlo. Lo único que no puedes hacer es ignorarlo, y esa es una lección que cada época aprende a su manera.

No puedes ignorar a Jesús, porque el cambio las cosas. Es el mayor agente de cambio en la historia humana. Hizo que los cojos caminaran, enseño al sencillo, libro a los cautivos, dio la vista a los ciegos, alimento a los hambrientos, sano a los enfermos, consoló a los afligidos, afligió a los comodones, y hacer todo esto, capture la imaginación de cada generación.

Sus enseñanzas no son complicadas o exclusivas, son simples y aplicables para todos, en todo lugar, en cada momento de la historia, sin importar la edad, color o el estado de vida. Más allá de las complejidades de la vida, está la simplicidad. Bajo todo el caos y confusión de la vida, hay entendimiento. Es el Evangelio, la Buena noticia. Dentro y por medio de este, encontramos la salvación. Parte de esta salvación es la felicidad, no la tonta y vacía felicidad que esta era moderna asocia con obtener lo que quieras. Más bien, una felicidad más profunda y más alta de cualquiera que podamos imaginar o diseñar para nosotros mismos.

Cristo vino a reconciliarnos con el Padre, y al hacerlo, ofreció la satisfacción de este anhelo de felicidad que preocupa a nuestros corazones humanos. El amor s nuestro origen y nuestro destino. Nuestro anhelo de felicidad en un anhelo de amor. Creados para amar y ser amados, buscamos cumplir con este propósito. “Dios es amor”, (1 Juan 4:8) y nuestro anhelo de felicidad es al final un anhelo de Dios. El Catecismo de la Iglesia Católica no pierde el tiempo para hablar de esta verdad. El primer punto del Capitulo Uno, Sección Uno, dice: “El deseo de Dios está inscrito en el corazón del hombre, porque el hombre ha sido creado por Dios y para Dios; y Dios no cesa de atraer hacia sí al hombre hacia sí, y sólo indios encontrará el hombre la verdad y la dicha que no cesa de buscar”.

Nuestro deseo de felicidad no va a desaparecer. Es parte de la condición humana. Nuestra búsqueda de la felicidad es una búsqueda de Dios. Este es el genio de Dios. Este anhelo de felicidad es el mejor radiofaro, diseñado para guiarnos gentilmente hacia nuestra casa eternal. Dios nos crea, pone este deseo dentro de nosotros, y nos envía al universo. Lo hace sabiendo que tarde o temprano, si podemos reunir un mínimo de humildad, el deseo de felicidad nos guiará de vuelta a Él, porque no hay nada ni nadie que logre satisfacerlo.

Nuestro anhelo de felicidad es un anhelo de unión con nuestro Creador. Las palabras de Agustín resuenan en todo lugar, en todo tiempo y en todo Corazón: “Nos hiciste, Señor, para ti, y nuestro Corazón está inquieto hasta que descansa en ti”. Mientras que los hombres y las mujeres anhelen ser felices, Cristo será relevante. Solo él es quien puede cumplir este anhelo, y para cada persona en todo lugar y tiempo sigue siendo “El Camino, la Verdad y la Vida” (Juan 14:6).

1-Chesterton-003

Acerca de catolicochapin

Soy un hombre, católico, casado y chapín. Una de mis pasiones es la fotografía, y me gusta escribir, leer y hacer chistes. He tratado de ser de esos admirables católicos llenos de caridad en sus debates. Es inútil...soy demasiado sarcástico.
Esta entrada fue publicada en Catolicismo. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s