Espiritual pero no religioso

Seguimos con la serie respecto a los Seis Caminos Hacia Dios, escrita por el Padre James Martin, SJ. Te recomiendo leer primero ese post.

No importa donde te encuentres, el enfoque de Ignacio te puede llevar más cerca de Dios.

Vale la pena tocar el tema de las personas que se auto definen cómo:

Espiritual pero no religioso

Antes de abordar la cuestión de cómo encontrar a Dios, detengámonos sobre dos ideas importantes:la religión y la espiritualidad

Todo el mundo se las lleva de espiritual en estos días, Pero si ser “espiritual” está de moda, ser “religiosos” definitivamente no está de moda. Esto se expresa de la siguiente manera : “Soy espiritual pero no religioso”. Incluso tiene un acrónimo: EPNR

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Este podría ser tu gurú espiritual.

Hay tantas personas que se describen a sí mismos como EPNR que tal vez los jesuitas podrían atraer a más personas si se promueven los Ejercicios espirituales pero no religiosos.

La idea detras de ser EPNR es la siguiente :

  • Ser religioso significa que se respetan normas viejas y dogmas retrógrados, y pertenecer como herramienta de una institución opresiva que no te permiten pensar por ti mismo (obvio que hay que ignorar a creyentes como Santo Tomás de Aquino, Moisés Maimónides, Dorothy Day, y Reinhold Niebuhr).

  • La religión es intolerante y prejuiciosa, dicen, sofocando el crecimiento del espíritu humano (aqui hay que ignorar a San Francisco de Asís, el rabino Abraham Joshua Heschel, Santa Teresa de Ávila, Rumi y el Rev. Dr. Martin Luther King Jr.).

  • O peor aún, como varios autores contemporáneos sostienen, que la religión es la más despreciable de los males sociales, responsables de todas las guerras y conflictos en todo el mundo.

Los religiosos, según los EPNR

 Tristemente, la religión es responsable de muchos males en el mundo moderno y males a lo largo de la historia : entre ellos, la persecución de los Judíos, interminables guerras de religión, la Inquisición, por no hablar de la intolerancia religiosa y el fanatismo que lleva al terrorismo.

Puedes agregar a esta lista otras cosas más pequeñas: tu vecino criticón que se la pasa presumiendo cuanto participa en la iglesia, tu pariente santurrón que anuncia que lee diariamente la Biblia, o ese molesto tipo en el trabajo que no para de decirte que con la fe en Jesús y un diezmo, es seguro obtener un increíble éxito financiero..

 

Existe un lado humano y pecador en la religión, ya las religiones son organizaciones humanas, y por lo tanto propensas a pecar. Y, francamente, las personas que están dentro de las organizaciones religiosas saben esto mucho mejor que las que están fuera.

 Algunos dicen que al hacer un balance la religión se queda corta. Aún así, lo justo es comparar los aspectos negativos con los aspectos positivos : tradiciones de amor, el perdón y la caridad, así como los miles de productos más tangibles de organizaciones basadas en la fe que cuidan a los los pobres, como las Hermanas de la Caridad o la gran red de hospitales y escuelas católicas que atienden a poblaciones pobres e inmigrantes. Piensa también en los hombres y mujeres generosos como San Francisco de Asís, Santa Teresa de Ávila, Santa Catalina de Siena, la Madre Teresa, y el Rev. Dr. Martin Luther King Jr.).

 Se podría añadir la abolición de la esclavitud, el sufragio de las mujeres, y los movimientos por los derechos civiles, las cuales fueron fundados sobre principios explícitamente religiosos. Añade a la lista los miles de millones de creyentes que han encontrado en sus propias tradiciones religiosas no sólo consuelo, sino también una voz moral instándoles a llevar una vida desinteresada y para desafiar el status quo.

 Y Jesús de Nazaret. ¿Lo recuerdas ? A pesar de que a menudo desafió las convenciones religiosas de su tiempo, él era un hombre profundamente religioso. (Esto es poco decir, en realidad).

Por algo los fariseos lo detestaban.

 Por cierto, el ateísmo no tiene una historia perfecta tampoco. En su libro “Nadie ve a Dios : La Noche Oscura de los ateos y creyentes”, el escritor Michael Novak señala que, si bien muchos pensadores ateos nos instan a cuestionar todo, especialmente la historia de la religión organizada, los ateos no suelen cuestionar su propio récord. Piense en la crueldad y derramamiento de sangre perpetrado, sólo en el siglo XX, por los regímenes totalitarios que han profesado un ” ateísmo científico “. La Rusia estalinista viene a la mente. A fin de cuentas, creo que la religión sale ganando.

¿La inquisición y las cruzadas? Pffftt...amateurs.

¿La inquisición y las cruzadas? Pffftt…amateurs.

 No es de extrañar que, ante todos los problemas con la religión organizada, mucha gente diga: “Yo no soy religioso “, y agregue: “Quiero seriamente vivir una vida moral, tal vez incluso una que se centre en Dios, pero yo pienso por mí mismo”. Espiritual, por otro lado, se entiende como alguien que, liberado de dogmas innecesarios, puede ser uno mismo delante de Dios. El término también puede significar que ha probado una variedad de creencias religiosas que ha integrado en su vida. Medita en un templo budista (que es bueno), participa el Séder con amigos judíos en la Pascua (también esta bien); da diezmo y canta en un coro en una iglesia evangélica (nada de malo), y va a la misa de gallo la iglesia Católica (también genial).

Nunca olvides este consejo

Encuentras que te funciona, pero no te adhieres a ninguna Iglesia: eso sería demasiada limitación. Además, no hay ninguna religión que representa exactamente lo que crees.

 

Pero hay un problema. Mientras que ser ” espiritual ” es obviamente saludable ser “no religioso” puede ser otra manera de decir que la fe es algo entre tú y Dios. Y a pesar de que la fe es una cuestión acerca de tu y Dios, no es sólo una cuestión acerca de tú y Dios. Porque eso significaría que tu, solo, te estás relacionando con Dios. Y eso significa que no hay nadie para sugerir que es posible que estés equivocado.

Necesitamos una perspectiva más amplia.

 Todos tendemos a pensar que tenemos la razón sobre la mayoría de las cosas, y las cosas espirituales no son una excepción. No pertenecer a una comunidad religiosa significa que hay menores posibilidades de ser desafiado por una tradición de fe y experiencia. También significa menos posibilidades de ver que estás mal aconsejado, que ves sólo una parte de la imagen o incluso que estás equivocado.

 Vamos a considerar una persona que quiere seguir a Jesucristo por su cuenta.

 Tal vez ha escuchado que si se sigue a Cristo, va a disfrutar el éxito financiero – una idea popular actualmente. Si ella parte de una comunidad cristiana conservadora, se le recordaría que el sufrimiento es parte de la vida de incluso los más devotos cristianos. Sin la sabiduría de una comunidad, ella puede gravitar hacia una visión sesgada de la cristiandad. Una vez que se cae en tiempos difíciles económicamente, puede abandonar a Cristo, que ha dejado de cumplir con sus necesidades personales.

 

A pesar de nuestros mejores esfuerzos por ser espirituales, nos equivocamos. Y cuando lo hacemos, es útil contar con la sabiduría de la tradición religiosa.

Ese es el problema las espiritualidades totalmente centrados en el yo, sin lugar para la humildad, la autocrítica, o un sentido de la responsabilidad de la comunidad. Ciertos movimientos de la Nueva Era a encuentran su objetivo no en Dios, o el bien común, sino en la automejora – una valiosa meta – pero que puede degenerar en egoísmo.

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La religión puede proporcionar un freno a mi tendencia a pensar que yo soy el centro del universo, que tengo todas las respuestas, que yo sé mejor que nadie acerca de Dios, y que Dios habla más claramente a través de mí.

De la misma manera, las mismas instituciones religiosas necesitan ser llamadas a rendir cuentas.Y en ese momento los profetas entre nosotros, que son capaces de ver las fallas, debilidades, y el viejo y el viejo y simple pecado de la religión institucional, juegan un papel fundamental.Al igual que las personas nunca son retadas, las comunidades religiosas a menudo pueden hacer las cosas trágicamente mal, convencidos de que están haciendo ” la voluntad de Dios”. (Piensa en los juicios de brujas de Salem, entre otros ejemplos).

Incluso podría alentarnos a ser complacientes con nuestros juicios.La religión irreflexiva a veces puede incitar a la gente a cometer errores, incluso peores de lo que lo harían por su cuenta. 

Por lo tanto, esas voces proféticas llamando a sus comunidades a una continua autocrítica siempre son difíciles de escuchar para la institución, pero no obstante son muy necesarias.

 Ignacio, por ejemplo, ejerce una función profética, pidiendo a los jesuitas no buscar un alto cargo administrativo en la iglesia, como el de obispo, arzobispo o cardenal.

Papa Francisco

No lo buscó, y sin embargo, allí esta.

 De esta manera, Ignacio no sólo trató de impedir que el “carrerismo” entre los jesuitas, pero también habló una palabra de la profecía de la cultura clerical desenfrenada en la iglesia católica de su tiempo.

Es una tensión saludable : la sabiduría de nuestras tradiciones religiosas nos proporciona un correctivo para nuestra propensión a pensar que tenemos todas las respuestas, y las personas proféticas moderaran la tendencia natural de las instituciones para resistir el cambio y el crecimiento. Al igual que con muchos aspectos de la vida espiritual, es necesario encontrar la vida en la tensión.

Isaac Hecker era un converso del siglo XIX que se convirtió al catolicismo, se convirtió en sacerdote y fundó la orden religiosa conocida como los paulistas. Puede que haya sido quien mejor lo resumió. La religión, dijo Hecker, te ayuda a ” conectar y corregir”.Te invita a una comunidad para conectarse entre sí y con una tradición. Al mismo tiempo, te corrige cuando necesitas ser corregido. Y tu puedes ser llamado para corregir a tu propia comunidad, aunque se requiere un tipo especial de discernimiento y de humildad en esos casos.

La religión puede llevar a la gente a hacer cosas terribles. En su mejor versión, sin embargo, la religión modifica nuestra tendencia natural a creer que tenemos todas las respuestas. Así que a pesar de lo que dicen muchos detractores, y a pesar de la arrogancia que a veces infecta a los grupos religiosos, la religión en su mejor forma introduce humildad en tu vida.

La religión refleja también la dimensión social de la naturaleza humana. Los seres humanos desean, naturalmente, estar juntos, y ese deseo se extiende a la adoración. Es natural querer adorar juntos, para reunirse con otras personas que comparten el deseo de Dios, y trabajar con otros para cumplir los sueños de su comunidad.

Hasta el budismo es en comunidad.

La Experiencia de Dios también viene a través de interacciones personales dentro de la comunidad. Claro, Dios se comunica a través de momentos privados, íntimos, como la oración o la lectura de los textos sagrados, pero también Dios entra en relación con nosotros a través de los demás en una comunidad de fe.

Encontrar a Dios a menudo ocurre en medio de una comunidad con un “nosotros” tan a menudo como ” Yo. ” Para muchas personas, esta comunidad es una iglesia, una sinagoga o una mezquita. O en términos más generales, la religión.

Por último, la religión significa que tu comprensión de Dios y de la vida espiritual puede trascender más fácilmente tu comprensión e imaginación individuales. ¿Te imaginas a Dios como un juez ? Eso está bien, si es que le ayuda a ser una persona más moral y amorosa. Sin embargo, una tradición religiosa puede enriquecer su imaginación espiritual de una manera que podría no ser capaz de descubrir por sí mismo.

He aquí un ejemplo : una de mis imágenes preferidas de Dios es el Dios de las sorpresas que me encontré por primera vez en el noviciado. Mi propia idea de Dios en el momento se limitaba a Dios el Lejano, por lo que fue liberador oír hablar de un Dios que sorprende, que nos espera con cosas maravillosas. Es una juguetona incluso divertida, imagen de Dios. Pero nunca se me hubiera ocurrido a mí solo. Me vino de mi director espiritual, que había leído en un libro del mismo título, por un jesuita inglés, quien lo tomó prestado de un ensayo por otro jesuita alemán.

Esa imagen se amplificó cuando leí la conclusión de una de las grandes novelas espirituales modernas, Mariette in Ecstasy. El autor, Ron Hansen, un escritor galardonado, que también es un diácono católico ordenado, escribió la historia de las experiencias religiosas de una joven monja en el año 1900, basada libremente en la vida de Santa Teresa de Lisieux, la carmelita francesa. Al final de la historia, Mariette, que había abandonado el monasterio muchos años antes, le escribe a su antiguo maestro de novicios y le asegura que Dios todavía se comunica con ella.

Tratamos de ser formados y mantenidos y conservados por él, pero él a cambio nos ofrece la libertad. Y ahora cuando trato de conocer su voluntad, su bondad me inunda, su gran amor me abruma, y lo oigo susurrar, “Sorpréndeme”.

La imagen de Dios, que sorprende y el Dios que espera sorpresas vinieron a mí de tres sacerdotes jesuitas y la imaginación religiosa de un escritor católico.

En otras palabras, la idea me la dio la religión.

 En general, al ser espiritual y ser religioso son dos partes de tener una relación con Dios.

Ninguna de las dos será plena sin la otra.

 La religión sin espiritualidad puede convertirse en una lista en seco de las declaraciones dogmáticas divorciadas de la vida del espíritu. De esto fue lo que Jesús nos advirtió. La espiritualidad sin religión puede convertirse en una complacencia autocentrada divorciada de la sabiduría de la comunidad. De esto te pido que te cuides.

 Para San Ignacio de Loyola las dos iban de la mano. (En todo caso, Ignacio fue criticado por ser demasiado espiritual, debido a que su camino le pareció a algunas personas que no estaba centrado lo suficiente en la iglesia). Su camino entiende la importancia de ser a la vez espiritual y religioso.

 ENCONTRAR A DIOS EN TODAS LAS COSAS

Después de la conversión de Ignacio, su vida estaba centrada en Dios. La introducción a los Ejercicios Espirituales dice: “Los seres humanos son creados para alabar, hacer reverencia y servir a Dios nuestro Señor, y por medio de hacer esto salvar sus almas”. Dios, dice Ignacio, se encuentra en el centro de todo y da sentido para nuestras vidas.

Otra forma de entender esa visión del mundo que es con una cita de Pedro Arrupe, SJ. El Padre Arrupe fue el jefe de la Compañía de Jesús desde 1965 hasta 1981, un período de cambio volcánico en la Iglesia Católica.

 Él es quizás el más conocido por recordar a los jesuitas que parte de su trabajo original estaba con los pobres y marginados. En la década de 1970 un periodista hizo al padre Arrupe esta pregunta : ¿Quién es Jesucristo para ti?

 Uno puede imaginar el periodista anticipando una respuesta repetitivo como “Jesucristo es mi Salvador ” o “Jesucristo es el Hijo de Dios. ” En cambio, Arrupe dijo: ” Para mí, ¡Jesucristo es todo! ” Esa es una buena forma abreviada de cómo Ignacio miró a Dios.

 Pero no todos los leen esto tienen ese tipo de relación con Dios. Tal sean muy pocas personas las que la tengan. Para la gente en el camino de la independencia, el camino de la incredulidad, el camino de la exploración, o el camino de la confusión, la cuestión no es tanto consagrarse a Dios por completo, es más bien otra, la pregunta que comenzó la discusión :

 ¿Cómo puedo encontrar a Dios ?

 Aquí es donde podemos recurrir a una idea importante de Ignacio: Dios puede hablar directamente con las personas de maneras asombrosamente personales. Esto puede llevar incluso a los que dudan y están confundidos o perdidos a Dios. La clave, el salto de la fe que se requiere, es creer que estas experiencias íntimas son maneras en que Dios se comunica contigo.

En sus Ejercicios Espirituales, Ignacio escribió que el Creador se encarga “de inmediato con la criatura y la criatura con su Creador”. Dios se comunica con nosotros. Quienes buscan, entonces, deben ser conscientes de la variedad de formas que Dios tiene de comunicarse con nosotros, de hacernos saber de su presencia.

 En otras palabras, el comienzo de la ruta para encontrar a Dios es la conciencia. No simplemente la conciencia de las maneras en que puedes encontrar a Dios, sino una conciencia de que Dios desea encontrarte.

 

Sigue leyendo aquí.

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Acerca de catolicochapin

Soy un hombre, católico, casado y chapín. Una de mis pasiones es la fotografía, y me gusta escribir, leer y hacer chistes. He tratado de ser de esos admirables católicos llenos de caridad en sus debates. Es inútil...soy demasiado sarcástico.
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7 respuestas a Espiritual pero no religioso

  1. Pingback: Seis Caminos a Dios | Un católico políticamente incorrecto…

  2. puntanozepam dijo:

    La simpleza de lo profundo ¿o era al revés? Que vá. Muy bueno!

  3. Edgar dijo:

    Un post muy interesante, he estado leyendo tu pagina y se nota que eres una persona con fuertes convicciones e inteligente, algo que respeto mucho, solo quiero felicitarte por tus articulos, si bien no soy un creyente siempre agradesco encontrar algo digno de ser leido.

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