¿Y ahora qué, devoto?

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Por Lesly Ortiz, publicado en http://www.s21.com.gt/opinion/2012/04/13/ahora-que-devoto

La Semana Santa llegó tan rápido como se fue. El olor a corozo e incienso que invadía las calles ya se esfumó, y con él, lamentablemente, también se desvaneció la devoción y la fe de muchos. Triste, pero cierto. Debería ser al revés. La Semana Santa implica una recarga de energía y de esperanza, pero sobre todo, el inicio de una nueva forma de vida. 

Lo comento, porque, si bien hay muchos cucuruchos y cargadoras que hacen de la Semana Santa un punto de partida para un cambio sincero, existe otra buena cantidad que no. Me preocupa saber que algunos cargaban hasta tres procesiones el mismo día, pero a partir de la Semana de Pascua se olvidan de Dios y dan un mal testimonio con su proceder hacia el prójimo. Muchos no vuelven a acercarse a la Iglesia en el resto del año, ni siquiera el Domingo de Resurrección.

Claro, puede haber algunos que cargan sólo por costumbre o tradición familiar, pero de cualquier forma, portar el traje de alguna hermandad o la túnica morada, o vestirse de negro o de blanco es un compromiso. ¿Es acaso mi conducta coherente con la que se esperaría de alguien que acompaña un cortejo procesional? Hago este cuestionamiento a ocho días de Viernes Santo, cuando la presencia de devotos en las calles es más sensible.

Esta semana posterior a la Mayor (y las subsiguientes hasta el próximo año) es cuando el cucurucho o la cargadora deben mostrar sus mejores galas. Demostrar con sus obras y formas de ser que la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo no pasaron en vano por sus vidas; ya evangelizó colaborando en el traslado de la procesión, ahora toca evangelizar de otra forma. 

La túnica morada y la madrileña no se cuelgan nada más en el closet; se siguen portando cada día del año, porque quienes nos vieron cargar esperan mucho de nosotros. No se trata sólo de poner el hombro bajo las andas hasta diez veces el mismo día o hacer el recorrido completo de la procesión, sino vivir ese mensaje que se manifiesta en la imagen y ayudar a otros a que lo vivan.

Entonces, ¿ahora qué? ¿Cómo va a traducir en su vida cotidiana la devoción que mostró al cargar una procesión? Hay un país necesitado de esas obras de amor que pueden empezar en el hogar.

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Acerca de catolicochapin

Soy un hombre, católico, casado y chapín. Una de mis pasiones es la fotografía, y me gusta escribir, leer y hacer chistes. He tratado de ser de esos admirables católicos llenos de caridad en sus debates. Es inútil...soy demasiado sarcástico.
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