Sobre esta Roca, parte 4

por G.K. Chesterton

Traducida por Carlos Urrutia


Probablemente el mundo protestante contaría como la siguiente faceta más importante, después del poder de los sacerdotes de oficiar la Misa y de los Papas de definir doctrina, otro de los poderes del sacerdocio que se expresa en el sacramento de la Penitencia. El sistema sacramental se basa en todas sus partes en la idea de que ciertos actos materiales son actos místicos, son eventos del mundo espiritual. Este materialismo místico nos divide de todas estas formas de idealismo que dicen que todo bien es interno e invisible y la materia no es digna de expresarlo. Es innecesario notar como esto se aplica al agua del bautismo, al aceite de la unción, etcétera. Pero estoy tomando deliberadamente el sacramento que nuestro mundo malinterpreta más, y que extrañamente, es el menos material y más espiritual, consistente en palabras habladas expresando los pensamientos más secretos. De todos los sacramentos este es, en la jerga moderna, el más psicológico. Y la prueba es que incluso las personas que lo abolieron hace algunos siglos tuvieron que inventar una nueva imitación hace unos cuantos años. Le dijeron a la gente que fuera con un nuevo sacerdote, muchas veces sin credenciales, e hicieran confesión general sin absolución, y lo llamaron psicoanálisis. El catolicismo podría decir que la falta del confesionario ha producido un congestión y estancamiento de secretos tan morbosos que casi llegan a la locura.


Ampliamente, se podría decir que el catolicismo romano ha tenido la idea, hasta el momento al menos grandiosamente única, de trabajar con la humanidad desde dentro. Han habido y habrán cualquier número de sistemas éticos y políticos externos dirigiendo a los hombres acerca de cómo hacer el bien en la masa, no hay ningún otro que entonces consiga entender porqué tal sistema falla con el individuo. La mayoría de los modernistas están contentos con tener una copia del plano de Utopía. Esto es como conseguir una copia del diario de los Utopistas y aprender la verdadera razón de porqué él no se comporta siempre de una manera utópica. Pero, por supuesto, no sirve de nada a menos que produzca su propio diario de su propia libre voluntad. A menos que de veras lo desee, no puede haber un sacramento, y a menos que de veras se arrepienta, no existe absolución. Para la historia de esta institución, sigue en su rápido bosquejo el mismo curso que los otros casos de la Misa y el Papado. Esto es, que indudablemente se presenta una idea en los primeros tiempos, que hay una discusión acerca de la proporción de dicha presencia, y ya no se necesita más disputas una vez que se ha vuelo más elaborada y sistemática, y más sutil con el proceso de la experiencia. Lo que se llama Desarrollo es el desenvolver todas las consecuencias y aplicaciones de una idea, pero de algo que está allí, no de algo que no existe. En este sentido la Iglesia Católica es el único cuerpo cristiano que siempre ha creído en la Evolución.


Apenas queda espacio para tocar dos o más de esas cosas que se cuentan como especialidades papistas principalmente porque se consideran escándalos papistas. La primera es la idea del ascetismo y especialmente del celibato. El segundo es el culto a la Bendita Virgen. Del primero basta decir que aquí que la mayoría de los católicos romanos ordinarios no están llamados a practicar austeridades especiales, esos ejemplos son valiosos no solo como ejemplos de heroísmo, pero también como evidencias muy vívidas de la realidad de las esperanzas religiosas. Aceptando que para nosotros la luz divina se aprecia tanto como la luz diaria, que ilumina nuestros asuntos diarios y normales, sin embargo no podría iluminarlos todos si no creyéramos realmente que la luz es realmente divina. Si solo creyéramos que la religión es útil, no serviría de nada. Ahora bien, nada podría demostrar de mejor manera que la luz es divina que si necesitáramos vivir de ella como si fuera comida, nada podría mostrar más claramente que la religión es real que para algunas personas puede ser un sustituto de otras realidades No tenemos dificultad en creer que dicha gente trata de manera más directa las cosas divinas que nosotros, como es el caso de quienes disfrutan un amor divino en lugar de uno indirecto a través de un amor humano en el matrimonio. Y cuando se nos critica por esto, recordamos con una sonrisa que fuimos nosotros quienes dijeron que el matrimonio es un divino sacramento cuando nuestros críticos dijeron que no lo era.


De la más popular, la más poética y prácticamente la más inspiradora de todas las tradiciones distintivamente católicas, voy a decir muy poco aquí, de hecho, diré solamente una cosa. El honor dado a María como la Madre de Dios es, entre mil otras cosas, un ejemplo perfecto de la verdad a la que he recurrido en más de una ocasión; que incluso lo que podemos llamar las verdades protestantes fueron salvadas únicamente por la autoridad católica. Entre estas verdades muy necesarias esta la subordinación de María a Cristo, como la subordinación después de todo de la criatura al Creador. Nada divierte más a los católicos que la sugerencia, en tanta de la vieja propaganda protestante, de que deben ser liberados de la superstición llamada Mariolatría, como gente liberada del peso de la luz del día. Toda la espiritualidad espontánea, tan distinta del la ortodoxia doctrinal, esta del lado de la extensión e incluso el exceso de este culto. Si los católicos hubieran sido dejados a la suerte de su juicio privado, de sus experiencias religiosa personales, de su sentido del espíritu esencial de Cristo y la cristiandad, a cualquiera de los exámenes de la verdad liberales o latitudinarios, hace mucho que se hubiera exaltado a Nuestra Señora a la altura de una supremacía sobrehumana y un esplendor que realmente podría haber puesto en peligro el monoteísta puro que está en el centro del credo. Sobre grandes extensiones de opinión popular ella hubiera podido ser una diosa más universal que Isis. Es la autoridad de Roma la que ha prevenido que dichos católicos caigan en dicha Mariolatría, la definición estricta que distingue entre un mujer perfecta y un Hombre divino. Pero si hubiera un lugar para la expresión del sentimiento, queda poca duda acerca de en que dirección nuestros más directos y democráticos sentimientos llevan He ignorado en este argumento la afectación sin sentido de la imparcialidad. Es imposible para cualquier hombre declarar lo que él cree como si no lo creyera. Pero me he esforzado en describir los rasgos más familiares de esta religión en términos de lógica y no de retórica. Y en este último tema de la doctrina que toca a la Virgen concluiré sin más discurso. Es solamente razonable que un credo presentado por alguien sea presentado con convicción; pero cualquier cosa que escriba acerca de este último tema podría estar desfigurado por el entusiasmo.

*FIN*

Parte 1

Parte 2

Parte 3

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Acerca de catolicochapin

Soy un hombre, católico, casado y chapín. Una de mis pasiones es la fotografía, y me gusta escribir, leer y hacer chistes. He tratado de ser de esos admirables católicos llenos de caridad en sus debates. Es inútil...soy demasiado sarcástico.
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