Moralidad Positiva y Negativa

A veces las cosas negativas y destructivas no son tan malas. Los “progresistas” más ridículos se quejan de la moralidad negativa y dicen que la moralidad positiva es mejor. Los “conservadores” más ridículos se quejan de la reforma destructiva y dicen que la reforma constructiva es mejor.

Pero tanto el progresista como el conservador se olvidan del significado de las palabras “si” y “no”. Cuando uno responde “si” a una pregunta, eso implica un “no” a otra pregunta. Si queremos construir algo, muchas veces hay que destruir lo que impide su construcción.

Esto se nota muy bien en el lío acerca de la moralidad “negativa” de los Diez Mandamientos. La verdad es que la brusquedad de los Mandamientos es evidencia, no de la tristeza y estrechez de una religión, sino de su liberalidad y humanidad. Es mucho más corto decir que cosas no se permiten debido a que la mayoría de cosas están permitidas y solo unas pocas están prohibidas. Para un optimista que insista en una moralidad puramente positiva tendría que empezar por decir que el hombre tiene permitido recoger flores de un prado y seguir por meses hasta llegar a decir que puede tirar piedritas al mar. En comparación con esta moralidad positiva, los Diez Mandamientos son un ejemplo increíble de brevedad.

Pero la falacía es más fundamental aún. La moralidad negativa es en realidad positiva, declarada de la manera más simple y positiva. Si alguien me dice que no debo matar a la Sra. Robinson, si me detienen en el acto de asesinar a la Sra. Robinson, es obvio que la Sra. Robinson no solo es salvada, pero en un sentido es renovada, incluso creada. Y aquellos que quieren a la Sra. Robinson, incluyendo a la Sra. Robinson, estarán muy conscientes de que han recobrado una unidad viviente y compleja. Similarmente, aquellos a quienes les gusta la civilización europea, y el código común que se llamaba Cristiandad, se darán cuenta que la salvación no es negativa, sino muy positiva, incluso muy compleja. Se alegrarán por su escape, mucho antes de que tengan tiempo de examinarla. Pero, incluso sin examinarla, sabrán que hay muchísimo que examinar, y muchísimo que es digno de ser examinado. Nada es negativo excepto la nada. No es nuestro rescate el que fue negativo, sino la nada y aniquilación de la que fuimos rescatados.

Por otra parte esta la misma falacia acerca de la reforma destructiva. Se puede aplicar igual de fácil a la guerra meramente destructiva. En ambos casos la destrucción puede ser esencial para evitar la destrucción y además para la misma posibilidad de construcción. Los hombres no destruyen simplemente un barco para tener un naufragio; pueden simplemente destruir un árbol para tener un barco. Quejarnos de que pasamos cuatro años en la Gran Guerra en pura destrucción es quejarnos de que los pasamos escapando de ser destruidos. Es, nuevamente, olvidar el hecho de que el fracaso de un asesinato significa la vida de un positivo y no negativo Sr. Robinson. Si tomamos al imaginario Sr. Robinson como un ejemplo del hombre promedio moderno en Europa, y lo estudiamos de pies a cabeza, encontraremos tanto defectos como méritos. Y en la entera civilización que hemos salvado, encontraremos defectos equivalentes a enfermedades.

Sus pies, si no son de barro, están ciertamente en el barro, atascado en el lodo de una miseria y desengaño industriales. Decir que es un bien y glorias positivas haber salvado al Sr. Robinson de ser ahorcado es olvidar el significado de la vida humana. Es olvidar todo bien tan pronto como lo hemos salvado, es decir, perderlo tan pronto como lo obtenemos. El progreso de ese tipo es una esperanza que es enemiga de la fe, y una fe que es enemiga de la caridad.

Cuando nuestras esperanzas para el futuro parezcan dudosas, y la paz caótica, recordemos que en realidad nuestras decepciones son una simple ilusión. Es nuestro rescate el que es una realidad. Nuestros fundamentos para la gratitud son en realidad más grandes de nuestra capacidad de estar agradecidos. Es en un ánimo de humildad, e incluso de miedo, que las nuevas cosas son realmente creadas. Lo que más adornamos es lo que más amamos. Y lo amamos más cuando hemos estado a punto de perderlo.

Anuncios

Acerca de catolicochapin

Soy un hombre, católico, casado y chapín. Una de mis pasiones es la fotografía, y me gusta escribir, leer y hacer chistes. He tratado de ser de esos admirables católicos llenos de caridad en sus debates. Es inútil...soy demasiado sarcástico.
Esta entrada fue publicada en G.K. Chesterton, Traducción y etiquetada , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s